Antes de contar las anécdotas del
día, vale la pena decirles que Galápagos es una experiencia que hay que poner
en la listas de cosas que hacer antes de morir. Es una oportunidad única de
compartir con la naturaleza como casi ningún otro paraje de la tierra puede
ofrecer, así que, no duden en ir en pareja o con la familia ya que hay planes
para todos los gustos.
Salimos del hotel bañados y bien
desayunados, con un día decembrino perfecto y para rematar con una temperatura
de unos 15 grados (ósea, perfecto para rodar) con destino al Monumento de la
Mitad del Mundo que se erigió en un punto latitud cero o en el ecuador que es
la línea imaginaria que divide el globo en dos hemisferios. Después de una sesión
de fotos, nos dimos media vuelta y agarramos rumbo sur franco con destino a la
ciudad colonial de Cuenca.
Saliendo de Quito se puede
observar el cinturón de marginalidad y pobreza típico de las capitales latinas,
cerros llenos de casas humildes y de altísima densidad poblacional. Ya a las
afueras de la ciudad los paisajes empiezan a deslumbrarnos acompañados de una
carretera panamericana en perfectas condiciones (no me canso de mencionar que
las vías en Ecuador son de primer mundo). En la vía nos paramos varias veces a
hidratarnos y tomar algunas fotos de las hermosas praderas y campiñas que adornan
el camino.
Unos 200 Kms antes de llegar, nos
cayó una densa niebla que no nos dejaba ver mas allá de 10 mts y así estuvimos
por unos 30 minutos cuando finalmente salió de nuevo el sol y nos mostro todo
su esplendor bañando las montañas que nos rodeaban. Las temperaturas oscilaron entre
los 10 y 20 grados a unas alturas sobre el nivel del mar que estuvieron entre
los 2800 y 3700 mts a lo largo de los 520 kms que recorrimos hoy.
Mañana seguimos al sur y será nuestro
último día en Ecuador ya que a mediados de la tarde estaremos entrando a la
hermana Republica de Perú.
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